Una iniciativa de la Contraloría General de la República, para que la ciudadanía participe y colabore en el monitoreo de “Hambre Cero”. Así se garantiza el uso eficiente y transparente de los recursos que se destinan a la alimentación escolar.
Hambre Cero es el programa nacional de alimentación escolar — el más grande del Estado paraguayo en cobertura territorial. Esta herramienta permite a la ciudadanía colaborar en su monitoreo: verificar que la comida llegue, que llegue a tiempo, en las condiciones adecuadas, y a las personas que tiene que llegar. La CGR procesa los reportes y los integra al control.
El programa de alimentación escolar concentra uno de los mayores volúmenes de gasto recurrente del Estado. El control sobre cómo se ejecuta tiene impacto directo en la salud y el rendimiento educativo de niños y adolescentes, y en la confianza ciudadana sobre el uso de los recursos.
El monitoreo ciudadano cubre las dimensiones que define la propia auditoría de programas alimentarios — y que son las que efectivamente impactan en si el programa cumple su función:
Los alimentos llegan en buen estado, dentro del período de vencimiento, con la composición nutricional contratada. Sin sustituciones por productos de menor calidad.
Las entregas siguen el cronograma. No hay días sin merienda o almuerzo escolar por incumplimiento del proveedor o quiebre logístico.
El programa llega a las escuelas que tiene que llegar — no solo en el papel. Verificación de que la población objetivo recibe efectivamente el beneficio.
Las escuelas tienen donde guardar los alimentos. Cadena de frío para perecederos, condiciones de higiene, control de plagas, registro de stock.
La porción que recibe cada niño coincide con lo que establece el programa. No hay reducción silenciosa de raciones por desabastecimiento.
Cada entrega genera registros: remitos firmados, control de stock, reportes de consumo. La trazabilidad es lo que permite auditar.
El monitoreo ciudadano sirve cuando es sistemático y verificable. Estos son los pasos:
Puede ser la escuela donde van tus hijos, la del barrio, o cualquier institución a la que tengas acceso. La CGR procesa los reportes por punto territorial.
Tocá «Ir a herramienta». El registro es gratuito y permite a la CGR identificar el reporte y darle seguimiento territorial.
Vas a la escuela en el momento del servicio. Mirás cantidad, calidad aparente, frecuencia, condiciones. No hace falta ser nutricionista — hace falta ser sistemático.
Fotos (con permiso de la institución), notas, fechas, horas. Lo que más vale es la evidencia simple y verificable. Si hay anomalías, anotálas con el detalle suficiente para que se pueda investigar.
Subí el reporte con la documentación. La CGR consolida los reportes y, si hay patrones (mismas fallas en múltiples puntos), abre verificación o auditoría focalizada.
«El monitoreo ciudadano no reemplaza la auditoría de la CGR — la complementa. Hay miles de escuelas; ninguna institución de control puede estar en todas a la vez. Pero la ciudadanía sí puede estar donde el Estado no llega en simultáneo.»
Cuando un comedor escolar funciona, la confianza pública se construye.
Cuando no funciona, alguien tiene que poder reportarlo.
El monitoreo ciudadano del programa de alimentación escolar es uno de los puntos donde la auditoría se vuelve realmente capilar — donde la mirada de la comunidad escolar suma a la del control institucional.